La
seguridad y la autoconfianza, base de una correcta comunicación lingüística
La
mayoría de casos del tartamudeo son consecuencia de una exigencia de los padres
a sus hijos/as por la adquisición lenguaje de manera pronta. Cada persona tiene
diferentes niveles de tolerancia hacia la recepción y respuesta a impactos
desfavorables en el ámbito emotivo. Quienes son demasiado susceptibles guardan
en su interior episodios de su vida en donde se sintieron rechazados o
despreciados. Son estas personas las que más probabilidades tienen de
desarrollar por ejemplo el tartamudeo. La mayor causa de este este trastorno en
la inseguridad y la falta de confianza en sí mismo que los niños/as van
intensificando en el periodo escolar en donde tienen que enfrentar no solo a su
familia, sino también a su entorno social. En el último diagnóstico sobre este
trastorno en seis unidades educativas de la ciudad de Macondo, se comprobó que
los niños con estás dificultades, eran objeto de maltrato físico y psicológico
por parte de los padres, quienes en común denominador tenían una manía por la
perfección y una obsesión y a la vez frustración por ver a sus hijos en los
primeros puestos de las calificaciones. La Dra. Katia Mejía, directora del
centro de investigaciones de trastornos lingüísticos recomienda en su último
tratado sobre este tema, una función pedagógica donde el docente puede ser
clave para tomar un proceso de reversión con el estudiante y los padres de
familia, empezando desde el aula de clase, en el sentido de que el grupo
entienda la diversidad como algo normal, de tal forma que quienes padecen de
esta dificultad, primeros se sientan incluidos y aceptados en el grupo.
La disfemia es un
trastorno del habla con entidad propia y en general no se asocia a otros
trastornos del habla o del lenguaje. La gran mayoría de las personas que
tartamudean no tienen un perfil psicológico determinado similar; son iguales en
inteligencia, desarrollo, neuroticismo, cultura, educación y personalidad que
las personas fluentes. Los padres de los niños disfémicos tampoco tienen un perfil
de personalidad distinto que los padres de los niños fluentes. No obstante, la
observación clínica evidencia que en un grupo importante de niños disfémicos se
dan de forma sistemática algunas condiciones especiales: perfeccionismo,
ansiedad y susceptibilidad emocional, que podrían considerarse como elementos acompañantes
o predisponentes (si no causantes) de la disfemia. (Sangorrín, 2005, pág. 44)
La
susceptibilidad emocional es distinta en cada persona y mucho más sensible en
los niños/as. No es de extrañarse que justamente en familias en donde los
padres exigen perfeccionismo en sus hijos y en aquellos quienes sean más
vulnerables emocionalmente, sean quienes
van desarrollando problemas de disfemia. La mayor causa de este este trastorno
en la inseguridad y la falta de confianza en sí mismo que los niños/as van
intensificando en el periodo escolar en donde tienen que enfrentar no solo a su
familia, sino también a su entorno social, en donde el docente puede ser clave
para tomar un proceso de reversión con el estudiante y los padres de familia,
empezando desde el aula de clase, en el sentido de que el grupo entienda la
diversidad como algo normal.
·
La disfemia.- Se trata de una arritmia o
disrritmia del habla. Los fonemas pueden repetirse, prolongarse los sonidos,
bloqueos, tics.
·
El farfulleo.- El ritmo verbal es
demasiado rápido, haciendo al lenguaje entrecortado, confuso ininteligible.
La tartamudez
Es
un trastorno de la fluidez y el ritmo del habla que se puede notar por bloqueos
espasmódicos o repeticiones de fonemas o palabras. Entre los rasgos más
visibles están:
·
Exagerada repetición de palabras,
sílabas, frases o sonidos.
·
Dificultades del flujo del aire. La
persona detiene el aire debido a la tensión de la persona, antes de la pronunciación de un
sonido. Se acompaña de espasmos faciales, muecas y gestos torpes.
·
Prolongaciones de sonidos.
·
Introducción de palabras extras.
·
Palabras inconclusas.
·
Omisión de palabras que resultan
difíciles de pronunciar.
La
tartamudez puede producirse por la falta de confianza que genera las exigencias
de los padres en cuanto a la fluidez del habla en los infantes mientras están
adquiriendo el lenguaje.
Se
debe identificar las situaciones que provocan ansiedad y como consecuencia el
tartamudeo.
La
escala de valoración que propone Gallardo y Gallego basados en la auto-observación,
autoimagen, auto-conducta.
Su
etiología puede es multifactorial, sin embargo cuando el ambiente es adverso o
tenso es donde más aflora.
Uno
de los efectos de la tartamudez es la logofobia o el miedo a hablar, por cuanto
quienes la padecen se vuelven tímidos. El afán de disimular el trastorno tiene
repercusiones en el carácter.
En
la disfemia inicial se recomienda no crear un ambiente de corrección,
preocupación y menos una actitud de burla ante el niño/a. La seguridad que se
pueda crear en su entorno para que pueda superar sin presión de ninguna clase,
es la mejor estrategia para mejorar, puesto que en el fondo es un problema de
seguridad y confianza interna del infante.
Para
la disfemia diagnosticada se necesita de la intervención de un psicólogo,
logopeda y médico. Se recomienda que la intervención deba estar para el
ambiente del paciente.
Sangorrín, J. (10 de 04 de 2005). http://www.sld.cu/.
(R. NEUROL, Editor) Recuperado el 03 de 07 de 2016, de TRASTORNOS SECUNDARIOS A
DÉFICIT INSTRUMENTAL:
http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/prevemi/disfemia_tartamudez.pdf



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